Claves para hacer exposiciones orales

9 tips para estructurar la exposición oral

Emplear conectores discursivos, es decir, palabras que organicen, relacionen y cohesionen las ideas y partes del discurso. 

Ejemplos: 

  1. Para iniciar intervenciones: El objetivo de esta exposición es…/ Hablaré en primer lugar de…/ De entrada… / Para comenzar... 
  2. Para introducir incisos o ejemplos: Por ejemplo…/ Como es el caso de…/ Recordemos, en ese sentido, que… 
  3. Para estructurar el discurso: En primer lugar…/ En segundo lugar…/ Por un lado,…por otro lado,…/ Finalmente,… 
  4. Para retomar un tema: Volviendo a lo que hemos visto al principio…/ Como decía…/ Señalaba que… 
  5. Para establecer relaciones lógicas: Consecuentemente…/ Eso nos demuestra que…/ Deducimos, entonces… 
  6. Para concluir: Tratemos, finalmente, el último aspecto…/ En resumen,…/ Para terminar…/ En conclusión,… 
  7. Utilizar expresiones de lugar y de tiempo que ayuden a situarse en la estructura del discurso. Por ejemplo: Ya hemos visto…/ Hablemos, ahora,…/ Veamos, primero, […] y comentemos, después, […] - 
  8. Repetir información que ya se ha dado y encadenarla con información nueva para otorgar fluidez al discurso. Por ejemplo: Si hasta ahora hemos visto…, ahora veremos…/ Esto tiene relación con lo que hemos mencionado antes… 
  9. Al inicio se saluda y se presenta la persona. Al final se agradece la atención y se utiliza un saludo de despedida.


¿Qué es una exposición oral? 

El análisis racional y la revisión crítica de tesis y argumentos son fundamentales en una cultura como la nuestra, fuertemente anclada en el estudio y la discusión de textos. Pero esas tesis y esos argumentos no surgen ni se trasmiten sólo por vía escrita. La vida está llena de debates que se adelantan oralmente en pequeños o grandes grupos de personas, sea en forma presencial o en acceso remoto. 

En estos escenarios, la exposición tiene la función de proveer el planteamiento inicial. Por eso, la exposición oral es algo más que un formato de comunicación para uso académico: es una herramienta crucial para la vida. 

No sólo en las universidades, sino también en ambientes laborales, corporativos o de otra índole, la exposición hace parte de procesos colectivos de aprendizaje, construcción de opinión, deliberación y toma de decisiones. 

Pero ¿qué es exactamente lo que se “expone” en la exposición? La respuesta es: una hipótesis u opinión en torno a un problema. Por eso, una exposición no es una simple enunciación de hechos o de datos sino su primer análisis. Una buena exposición, al proponer una hipótesis u opinión, plantea el escenario para la realización de un debate o una actividad de profundización. Dado que la exposición es un evento colectivo, su éxito no depende sólo del expositor: también el auditorio necesita conocer el tema y prepararse para escuchar y debatir.

Inversamente, un buen expositor no es sólo aquel que sabe expresar oralmente sus ideas, sino también aquel que escucha con atención y respeto a sus interlocutores. No basta entonces con ser elocuente: es preciso tener en cuenta las diferentes posiciones y saber atender a las observaciones y las críticas. La forma de la exposición. 

No todas las exposiciones son iguales; las hay simples y complejas. Una exposición simple se asemeja a un informe de lectura. Este tipo de exposición es adecuado si la meta es sólo informar al público sobre el contenido de un texto o una fuente de datos. 

Pero, para animar un debate, hace falta un tipo de exposición más complejo que, en vez de limitarse a presentar un texto o un tema, plantee una pregunta o un problema a partir de él y proponga una posible solución. 

Por otra parte, a diferencia de los trabajos escritos, la exposición es oral, y así como hablar en público es un desafío comunicativo muy distinto de la escritura, para el público leer un texto es muy distinto a escuchar una exposición. Cuando un texto es denso, el lector siempre puede estudiarlo por partes, releerlo o comentarlo con los amigos. Pero una exposición densa aburre al auditorio y pierde su efectividad. En consecuencia, usualmente no es buena idea leer una exposición o basarla en un libreto aprendido de memoria: eso no es exponer sino recitar.

Fuente: Claves-para-hacer-exposiciones-orales.pdf (urosario.edu.co)


Actividad

1) Leer, resumir y hacer una red conceptual sobre el texto completo "Claves para hacer exposiciones orales".

Basarse para esta actividad en el material compartido sobre técnicas de estudio y en la trayectoria personal (cada uno elige la fórmula de estudio que mejor resultados le ofrece).

2) Pensar en qué recursos utilizarías para presentar en público este texto y cómo harías para recordar el "itinerario del texto": el orden establecido y los puntos/contenidos que el autor desarrolla.

TEXTO COMPLETO: Claves para hacer exposiciones orales.



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